«Por debajo de la piel»
Información
Descripción
En Por debajo de la piel, Ferró convierte el cuerpo en territorio de investigación y la acción en un proceso de desvelamiento. La piel deja de ser únicamente una frontera biológica para presentarse como superficie social: una membrana sobre la que se acumulan identidades, normas, heridas, deseos y formas de representación.
La performance parte de una pregunta esencial: ¿qué permanece cuando desaparecen las capas con las que construimos nuestra imagen? Bajo la apariencia visible se encuentra una materia vulnerable, contradictoria y difícil de nombrar. Ferró sitúa su cuerpo en ese espacio de tensión entre lo que se muestra y lo que permanece oculto, entre la identidad proyectada y aquello que se agita silenciosamente en el interior.
La acción no busca ofrecer una narración cerrada. Opera mediante la presencia, el gesto y la transformación. Cada movimiento parece atravesar simbólicamente la superficie corporal para acceder a una zona más profunda, donde la experiencia todavía no ha sido domesticada por el lenguaje. El cuerpo ya no representa una idea: se convierte en la idea, en soporte y materia de una obra que sucede en tiempo real.
El título alude a todo aquello que habita por debajo de las apariencias: memorias, impulsos, miedos, fracturas y emociones que rara vez encuentran una forma visible. La piel protege, pero también encierra; permite el contacto y, simultáneamente, establece una separación. En esa ambivalencia se sostiene la fuerza de la pieza.
Ferró traslada a la performance la intensidad gestual de su lenguaje expresionista abstracto. La acción corporal funciona como una pintura expandida: el espacio sustituye al lienzo, el movimiento ocupa el lugar de la pincelada y la duración introduce una dimensión irreversible. Lo ocurrido no puede conservarse por completo; solo quedan el registro, la huella y la memoria de una presencia.
Por debajo de la piel propone así un descenso hacia una identidad despojada de certezas. No pretende revelar una verdad definitiva sobre el individuo, sino mostrar que toda identidad está formada por capas, fisuras y transformaciones. Bajo la superficie no aparece una esencia estable, sino un cuerpo vivo: vulnerable, cambiante y todavía en construcción.


