«Rotura compuesta»
Información
Descripción
En Rotura compuesta, Ferró sitúa la fractura en el centro del proceso creativo. La tela desgarrada, la participación de los cuerpos y el color derramado construyen una acción colectiva en la que romper no significa concluir, sino abrir una posibilidad de encuentro.
La obra parte de una contradicción contenida en su propio título: aquello que se rompe también puede componer. La rotura altera la integridad de la superficie, pero al hacerlo genera nuevas relaciones entre los fragmentos, los participantes y el espacio. La pintura deja de ser una imagen estable para convertirse en un acontecimiento compartido.
El desgarro de la tela cuestiona la idea tradicional del lienzo como soporte intacto y autónomo. La superficie ya no funciona como límite, sino como materia vulnerable: puede abrirse, separarse, plegarse o ser atravesada. Cada fractura modifica la obra y revela que toda forma contiene, desde su origen, la posibilidad de transformarse.
Los cuerpos intervienen como fuerzas creadoras. No se encuentran únicamente ante la pintura, sino dentro de su proceso de formación. Sus movimientos, contactos y tensiones convierten la acción en una experiencia relacional. La autoría individual se diluye parcialmente y deja paso a una construcción producida mediante la presencia conjunta.
El color derramado actúa como vínculo entre los cuerpos y los fragmentos de tela. No obedece por completo a una composición previa: se extiende, se mezcla y ocupa el espacio siguiendo el ritmo imprevisible de la acción. La pintura aparece así como huella física de un encuentro, como registro de aquello que sucedió entre unas personas, una materia y un instante determinado.
La rotura también puede leerse como representación de las fracturas personales y colectivas que atraviesan la identidad. Cada individuo contiene separaciones, pérdidas y contradicciones; sin embargo, esas grietas no implican necesariamente aislamiento. En la pieza, la herida se transforma en un punto de conexión: los fragmentos encuentran una nueva estructura al entrar en contacto con otros.
Ferró traslada de este modo el lenguaje del expresionismo abstracto al territorio de la performance. El gesto abandona la privacidad del estudio y se convierte en una acción corporal y compartida. El lienzo deja de recibir solamente la pintura para recibir también el peso, la energía y la vulnerabilidad de quienes participan.
Rotura compuesta no propone reconstruir lo quebrado para devolverlo a su estado anterior. Su intención parece orientarse hacia otra posibilidad: aceptar la transformación y componer desde ella. La obra resultante no oculta sus heridas, sino que las incorpora como parte esencial de su identidad.
La pieza plantea, finalmente, que la unidad no necesita surgir de la ausencia de fracturas. Puede construirse precisamente a partir de ellas. Entre el desgarro, el contacto y el color, la performance convierte la ruptura en un lenguaje común y la vulnerabilidad en una forma de creación colectiva.
Gracias a Conchi Cuadrado, Maria José y Silvia por hacerla posible.


